domingo, 22 de agosto de 2010

Capitulo 3: Las vaquitas son ajenas

Valía la pena ir a Sarandí, luego de una semana de laburo e incluso hoy, una jornada laboral para mí? Valía el esfuerzo tomarme un bondi, quizás dos para alentar al globo, volviendo a mi casa de noche, solo, lejos de los pagos de Patricios? Valía la pena dejar a mi familia casi todo este domingo por un amor que me es esquivo, que me lastima? Valía poner el cuerpo cuando es tan evidente que hay una manga de delincuentes que lo que pone es el bolsillo para tenerlo bien lleno?
La verdad que no. Y por eso decidí ver el partido en casa, porque sentía que no valía la pena.
Ahora, con el 0 - 2 consumado, me dí cuenta que tenía razón. Quizás, los que llenaron esa tribunita detrás de un arco del Viaducto también tengan razón, pero no es la misma que yo siento. Y eso ya dice algo.
La actuación de Huracán no fue distinta a la de los partidos anteriores de este Apertura 2010. O sea, lamentable, paupérrima, sin alma, totalmente desangelado está mi querido globo.
Ya cansa, porque cambian los nombres, pero la sensación es la misma. Ahora le toca a Britez Ojeda, Montiglio y Quinteros ser el centro de mi mirada e incredulidad de que esas personas vistan nuestra camiseta.
No me cabe la menor duda, aunque a esta altura ya sea recontra evidente, que Babington no es ningún idiota, simplemente es un ladrón a cargo de un club al que encima tiene la desfachatez de decir que es hincha.
No cabe la menor duda que Rivoira es un pobre tipo, que está aprovechando la oportunidad de su vida y que hoy, cuando la cámara de televisión lo enfocó, se le notaba ese semblante de quién sabe que le queda poco tiempo en el club mas grande que dirigirá jamás.
De lo que aún no estoy seguro es si nos vamos al descenso esta temporada o la que viene, pero lo que sí ya es una realidad es que está comisión ha fracasado, mas allá de los pesos que tengan en la cuenta bancária.

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