La verdad que no. Y por eso decidí ver el partido en casa, porque sentía que no valía la pena.
Ahora, con el 0 - 2 consumado, me dí cuenta que tenía razón. Quizás, los que llenaron esa tribunita detrás de un arco del Viaducto también tengan razón, pero no es la misma que yo siento. Y eso ya dice algo.
La actuación de Huracán no fue distinta a la de los partidos anteriores de este Apertura 2010. O sea, lamentable, paupérrima, sin alma, totalmente desangelado está mi querido globo.
Ya cansa, porque cambian los nombres, pero la sensación es la misma. Ahora le toca a Britez Ojeda, Montiglio y Quinteros ser el centro de mi mirada e incredulidad de que esas personas vistan nuestra camiseta.
No me cabe la menor duda, aunque a esta altura ya sea recontra evidente, que Babington no es ningún idiota, simplemente es un ladrón a cargo de un club al que encima tiene la desfachatez de decir que es hincha.
No cabe la menor duda que Rivoira es un pobre tipo, que está aprovechando la oportunidad de su vida y que hoy, cuando la cámara de televisión lo enfocó, se le notaba ese semblante de quién sabe que le queda poco tiempo en el club mas grande que dirigirá jamás.
De lo que aún no estoy seguro es si nos vamos al descenso esta temporada o la que viene, pero lo que sí ya es una realidad es que está comisión ha fracasado, mas allá de los pesos que tengan en la cuenta bancária.
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